martes, 1 de marzo de 2011

Los fundadores del Real Madrid

El otro día me acerqué a La Casa del Libro para comprar “El Caso Di Stéfano” de Xavier G. Luque y Jordi Finestres y el atontado que estaba detrás del mostrador me sorprendió alegando que ese texto llevaba meses descatalogado. Dos días antes yo mismo lo cambié de estantería para que nadie se me adelantara. Como tenía que llevarme algo a la boca agarré “La Patria del Gol” de Daniel Gómez y el acierto fue pleno. Trata de la tormentosa relación entre política y fútbol en nuestro país desde los primeros años hasta nuestros días. En uno de los episodios se habla del odio que Don Santiago Bernabéu sentía por aquellos que no llevaban a España tan adentro como él: “Lo siento por catalanes, gallegos y vascos, pero los castellanos han sido siempre más listos y en el campo de batalla siempre les han mojado la oreja.”
En el párrafo siguiente Daniel Gómez puntualiza las palabras de Don Santiago alegando que fueron dos hermanos catalanes, Juan y Carlos Padrós i Rubió, los que fundaron el Real Madrid C.F. un 6 de marzo de 1902. El domingo el club merengue cumple 109 años de historia.
Entonces es cuando a uno le pica la curiosidad y se pone a indagar por las hemerotecas y se da de bruces con artículos como este que ponen la piel de gallina, aparecido en La Vanguardia el 22 de marzo de 2002. Lo curioso es que lo firma Xavier G. Luque, el co-autor del libro de Di Stéfano que me birlaron por la mano la semana pasada:

Madridista sepultura
Los restos de Carlos Padrós, fundador del Madrid, descansan de manera anónima en un panteón semiderruido

El panteón de Carlos Padrós Rubió, figura irremplazable en la historia del Real Madrid y del fútbol español, subsiste en un estado de abandono deplorable en un cementerio madrileño sin que el club centenario se decida a dignificar y recordar la memoria de este catalán que hace un siglo fue el principal impulsor de la constitución oficial de la entidad, además de creador de la Copa del Rey y uno de los organizadores indirectos de la FIFA. Carlos Padrós nació en el entonces independiente municipio de Sarrià el 9 de noviembre de 1870. Fue el quinto hijo de Timoteo Padrós (1840-1901) y Paula Rubió (1843-1905), naturales de Barcelona y Vilafranca del Penedès respectivamente. Con su hermano mayor, Juan –éste, primer presidente del Madrid, nacido en la calle Bot de Barcelona–, fundaron el club, ya que la familia Padrós había abandonado Cataluña para instalarse en la capital, donde abrieron un negocio de telas, Al Capricho, en la confluencia de las calles Alcalá y Cedaceros. El patriarca de los Padrós, Timoteo, gozaba de buena situación económica, incrementada desde su instalación en Madrid, allá por 1876. Así, cuando falleció, residía en el número 3 de la calle Cedaceros con su esposa, Paula; la hermana de ésta, Pilar; dos hijas solteras (Paulina, nacida en Úbeda, y Matilde, barcelonesa y doctora en Filosofía y Letras) y cuatro dependientes de la tienda de la calle Alcalá. Por el alquiler del local donde se fundó el Madrid y el piso contiguo de Cedaceros pagaba 3.000 pesetas mensuales. Además contaba con propiedades en El Escorial, donde una calle honra su memoria. En la actualidad, el edificio de la calle Alcalá es de nueva construcción y está ocupado en su totalidad por el Banco Popular. Sin embargo, en Cedaceros 3 se halla instalada la oficina central de Caixa Penedès. Toda una coincidencia histórica con el origen de los Rubió, procedentes de Vilafranca. Carlos Padrós falleció en Madrid el 30 de diciembre de 1950 sin que ninguna personalidad del club se acordara de él ni se guardara ningún tipo de luto oficial. Se da la circunstancia de que al día siguiente, mientras su esquela aparecía en el diario “ABC”, el Real Madrid encajaba una de las mayores goleadas de su historia, un rotundo siete a uno justamente en Sarrià, ante el Espanyol. La figura de Carlos Padrós no debe ser recordada tan sólo por su trascendental aportación al fútbol español, sino que además fue un destacado diputado, adscrito al Partido Liberal, entre 1912 y 1918. Se presentó por el distrito de Mataró, aunque en realidad nunca llegó a concurrir a unas elecciones, sino que llegó al cargo por designación directa. En los fondos documentales del Congreso de los Diputados se presenta de esta manera de familia, de nacimiento y de sentimientos, su familia lleva mucho tiempo en Madrid y en el comercio de Madrid es dueña del conocido establecimiento Al Capricho, donde acrecentó su fortuna”. Carlos Padrós juró por primera vez su cargo de diputado el 17 de octubre de 1912. Contó con el apoyo de liberales, regionalistas, conservadores y carlistas, por lo que no necesitó pasar por las urnas. Su primera actuación en el congreso fue votar a favor del proyecto de Mancomunidades. En marzo de 1914 fue reelegido, de nuevo sin rivales. Entre sus actuaciones destacadas figuró la oposición a que se declarara de interés general la construcción de un puerto en Arenys de Mar “si de ello puede resultar un perjuicio para Mataró”. Padrós defendía que, en todo caso, se construyeran ambos puertos conjuntamente. Aunque ya estaba totalmente alejado del Madrid, club que presidió entre 1904 y 1908, el Padrós diputado mantuvo su labor de promoción y mecenazgo deportivo. El 3 de abril de 1916 fue proclamado diputado por tercera vez por el artículo 29, o sea, sin pasar por las urnas. Es en este último periodo de actividad política que Carlos Padrós pasa con letras de honor a la historia de Mataró al intervenir de manera fundamental en el “desvío de cauces”, una obra largamente ansiada que permite modificar el curso de la riera de Cirera y solucionar uno de los mayores problemas de los mataroneses. Las gestiones de Padrós consiguieron que la costosa obra, iniciada en 1835, corriera finalmente a cargo del Estado en sus tres cuartas partes. Carlos Padrós fue nombrado entonces hijo adoptivo de Mataró, se fijó una lápida conmemorativa en el salón consistorial y se le adjudicó una calle. Primero fue la de Argentona, pero ante las protestas de los vecinos de esta localidad se restituyó la denominación original y se dedicó a Padrós una amplia avenida que hoy día sigue siendo una de las vías principales de Mataró. En una de sus placas se lee: “Calle Carlos Padrós. Propulsor del desvío. 1916”. Después de seis años de intensa actividad en defensa de los intereses de Mataró, Carlos Padrós se retiró de las elecciones de 1918. Antes tuvo tiempo de protagonizar un reunión histórica, ya que asistió a la asamblea de parlamentarios de Barcelona, en julio de 1917. Al año siguiente, dio por finalizada su actividad política, mientras en Mataró y en toda Cataluña triunfaba ampliamente la Lliga Regionalista. Este insigne diputado, hijo adoptivo de Mataró, presidente honorario del Real Madrid, “catalán de familia, nacimiento y sentimientos”, descansa absolutamente olvidado, sin la más mínima inscripción en su lápida, en un cementerio madrileño con vistas al estadio Vicente Calderón.

1 comentario:

  1. Se puede ir a visitar el panteón de Carlos Padrós Rubió?? Y hay algun museo del real?? Porque en unos dias vamos a estar yendo con mi marido a uno de los mejores hoteles en madrid, y queria llevarlo de sorpresa!

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